Teoría de la necesidad interpersonal. W. Schutz.

Según sus propias declaraciones, Schutz comenzó a especular teóricamente sobre el ser humano y sus necesidades a partir de un comentario de su -por entonces- pequeña hija: “People need people” (“La gente necesita de la gente”). Schutz tomó este como su primer postulado: El ser humano tiene necesidad de otros seres humanosnecesidad de aceptación, de comprensión, de libertad; es decir necesidades interpersonales. Tales necesidades sólo pueden ser satisfechas mediante una relación con otra persona. Por otra parte observó que la insatisfacción de una necesidad interpersonal genera en el organismo la misma sensación de ansiedad que la insatisfacción de una necesidad fisiológica como el hambre o el sueño entre otras.

Para el esclarecimiento de sus ideas, Schutz recurrió a una suerte de metáforas espaciales delimitando tres zonas en las que se expresan las necesidades interpersonales: la zona de inclusión, la de control, y la de afecto.

1) Zona de inclusión: Necesidad de ser considerado como existente e importante para otra persona, y de ser aceptado en el mundo del otro y en sus grupos. Necesidad de ser incluido sin ser devorado por los grupos en los que busca integrarse y de sentir también interés por la otra persona.

Esta zona puede ser diagramada en cada caso particular tomando como referencia dos continuos, dos dimensiones complementarias.

  1. a) Desde ser el origen de la interacción con todo el mundo hasta no serlo con nadie.
  2. b) Desde suscitar en el otro el origen de una interacción consigo mismo hasta que el otro no sea nunca el origen de una interacción consigo mismo.

2) Zona de control: Es decir el territorio virtual en el que se expresa la necesidad de ser reconocido por el otro como competente y responsable, y también el espacio en el que se expresa el respeto por la otra persona. Puede ser comprendida sobre la base de dos continuos.

  1. a) El primero va desde el intento de controlar totalmente el comportamiento del otro hasta el no controlar el comportamiento de nadie.
  2. b) Desde suscitar siempre en el otro el ejercicio de su dominio hasta no dejar que lo ejerza nunca.

3) Zona del afecto: Plano que define la necesidad de amar y ser amado por el otro. Al igual que en las otras zonas Schutz propone dos continuos para su comprensión.

  1. a) El primero va desde ser el iniciador de una relación afectiva con todas las personas que puede conocer hasta no ser el iniciador de una relación personal e íntima con nadie.
  2. b) Desde suscitar en el otro el deseo de ser el iniciador de una relación personal siendo éste el polo atractor hasta no suscitar nunca en otra persona tal necesidad.

Déficits, excesos y equilibrios

Las condiciones ideales para la satisfacción de las necesidad interpersonales se expresan cuando hay un equilibrio entre estas tres zonas y cuando el organismo recurre sólo mínimamente a sus mecanismos de defensa. El comportamiento relacional puede ser entendido entonces desde esta perspectiva como una combinación de los comportamientos básicos en las zonas reseñadas. Comportamientos que pueden ser diagramados para su comprensión sobre la base de los continuos. Así cada comportamiento puede ser visto como deficiente o como excesivo, como patológico o como ideal. Siendo precisamente en este último caso cuando la necesidad interpersonal se satisface plenamente.

1) Por ejemplo, en la zona de inclusión o pertenencia a un grupo, se puede registrar un comportamiento hiposocial, en el que se manifiesta una tendencia a la introversión, o un comportamiento hipersocial, que evidencia una tendencia a la extroversión, o bien un comportamiento social equilibrado, en el que están armonizadas ambas tendencias.

2) En la zona de control o de dominio se pueden registrar comportamientos abdícratas, es decir, de abandono total de las responsabilidades en las relaciones; comportamientos autócratas, intentando siempre el dominio del otro, o bien comportamientos democráticos, asumiendo o cediendo el control según mejor convenga.

3) Finalmente en la zona del afecto pueden reconocerse los comportamientos contrapersonales, en los que se evitan los lazos estrechos; comportamientos hiperpersonales, con los que se procura posesivamente ser amado por todos y por todos los medios, siendo el punto de equilibrio el comportamiento personal (a secas) que revela la posibilidad de establecer a gusto personal relaciones estrechas con algunos y con otros no.

Por otra parte Schutz plantea que existe una continuidad relacionadora entre las formas vinculares percibidas durante la infancia y en particular las que la persona desarrolló con su figuras parentales. Tal postulado de continuidad relacionadora se funda en dos principios

  1. A) Principio de constancia: La posición relacionadora predominante en un vínculo es percibida como semejante a la desarrollada por la persona en su infancia con sus propios padres.
  2. B) Principio de identificación: La posición predominante en una relación es percibida como análoga a la desarrollada por sus padres durante su infancia. La persona se identifica con alguno de sus padres y cree reproducir sus actitudes.

No obstante, para Schutz en toda relación interpersonal se evidencia una propiedad característica: la compatibilidad.

Compatibilidad que ha clasificado didácticamente en tres tipos:

Compatibilidad recíproca: Dos personas se relacionan más fácilmente cuando manifiestan el mismo interés recíproco, cuando la espera de la una encuentra la espera de la otra.

Compatibilidad de iniciativa: Dos personas serán más compatibles cuando se da una complementariedad en sus iniciativas. Una prefiere tomar la iniciativa y la otra también prefiere que la relación comience así.

Compatibilidad en los intercambios: El clima óptimo de intercambio personal varía de una persona a otra. Algunos lo prefieren intenso y otras reservado. El clima de intercambio más compatible entre dos personas se da (aunque resulte casi perogrullezco definirlo) cuando hay intereses similares y cuando encuentran en esa relación más satisfacción que en cualquier otra.

 

Will Schutz creador de la Teoría FIRO® y de El Elemento Humano®

 

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