¿Qué es Ontología?

Antes de hablar sobre Ontología del Lenguaje comencemos revisando brevemente la primera. Ontología, del griego οντος, genitivo del participio del verbo εlμί, ser, estar; y λóγος, ciencia, estudio, teoría (estudio del ser). Es una parte de la metafísica que estudia lo que hay, es decir cuales entidades existen y cuáles no. Otro elemento importante es que la ontología estudia la manera en que se relacionan estas entidades entre si, es decir qué relación tiene un hombre con un árbol o la relación que tiene un ser particular (por ejemplo tú o yo) con el concepto universal (ser humano). De esta forma la ontología busca dar cuenta de la esencia de las cosas antes y de la relación que éstas tienen con otras entidades.

¿Qué es Ontología del Lenguaje?

Tomando como base lo anterior, la ontología del lenguaje está basada en el estudio de la esencia del lenguaje, así como la relación que tiene este con otros seres o entidades, particularmente con el ser humano. Es una tesis desarrollada por Fernando Flores tomando como base a varios pensadores, entre ellos Humberto Maturana, Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger y Ludwig Wittgenstein.

Al llegar a la esencia del lenguaje nos encontramos que éste no solo nos ayuda a describir lo que vemos y sentimos, por ejemplo al afirmar que esa manzana es roja o que hoy estoy feliz, sino también nos permite hacer que las cosas sucedan, por ejemplo cuando decimos ¡cuidado, vas a chocar!,  o bien cuando John F. Kennedy declaró “el hombre llegará a la luna”, cuando un país declara su independencia o un sacerdote dice “los declaro marido y mujer”. Bajo esta óptica el lenguaje es acción, genera cosas, crea nuevas realidades.

Ahora bien, si la Ontología hace mención a la relación de las entidades entre sí, cabe entonces hacernos la pregunta ¿qué relación tengo yo con el lenguaje? Los teóricos de la Ontología del Lenguaje afirman que los seres humanos somos seres lingüísticos, no solo utilizamos el lenguaje sino que el lenguaje pasa a través de nuestra existencia, es gracias al lenguaje que nos convertimos en el tipo particular de seres que somos. No es posible dar cuenta de nuestra existencia sino es a través del lenguaje, por tanto nos pertenece y le pertenecemos.

Humberto Maturana hacía esta pregunta ¿por qué si mi composición celular es igual a la tuya, somos seres tan distintos? Si la respuestas que estás pensando es debido al código genético, entonces reformulemos la misma pregunta ¿Por qué mi hermano y yo somos tan distintos, inclusive físicamente, cuando ambos compartimos el mismo código genético? La respuesta de Maturana apunta al tipo de conversaciones que ambos hemos sostenido a lo largo de nuestra vida. Es decir conmigo han utilizado diferentes conversaciones que con mi hermano, toda vez que me han pasado cosas diferentes y por tanto mis conversaciones son diferentes. Nuevamente, el lenguaje genera ser, no lo utilizo para describir la realidad, me utiliza para delinear el tipo de persona que soy. Una conversación la podemos definir como el intercambio de información, a través del lenguaje, entre dos entidades. De esta forma cada entidad particular tiene un tipo de relación particular e irrepetible con otra entidad, dos conversaciones nunca son iguales, por lo menos tendrán diferente el tiempo en el que se produjeron.

Y dado que estamos hablando de la esencia del lenguaje, tenemos que preguntarnos ¿cuáles son sus componentes esenciales? Los lingüistas franceses, a través de su gran exponente Jacques Lacan, afirman que el lenguaje es una cadena de signos y significantes. Es decir cada palabra es un signo, que a su vez forma una palabra, que se convierte en otro signo, y así sucesivamente, que al conjugarse con otros signos forman un significante o significado. Podríamos decir entonces que la palabra AMOR tiene 4 signos diferentes o bien 1 signo, es decir al leer AMOR todos entendemos que es un sentimiento, sin embargo tiene “n” cantidad de significantes, ya que cuando yo leo AMOR me imagino cosas, aparecen en mi mente personas, que con certeza son diferentes a las que la otra persona se imaginó.

Por último, tomando como referencia la visión generativa del lenguaje un filósofo norteamericano, John Searle, mencionó que sin importar el idioma que hablemos, siempre ejecutamos el mismo número restringido de actos lingüísticos o actos del habla, los describe así ya que es cuando las palabras, literalmente, hacen cosas, es decir en la medida en la que lo que digo constituye en sí mismo un acto, y por tanto transformo la relación entre los interlocutores. Un ejemplo clásico es decir “lo prometo” o “sí, acepto”, a la vez que hablamos, realizamos un acto.

Esta misma definición la retoman los teóricos de la Ontología del Lenguaje, entre los más destacados se encuentran Rafael Echeverría y Julio Olalla, para mencionar que los seres humanos al hablar hacemos declaraciones, afirmaciones, promesas, peticiones y ofertas, que son los actos lingüísticos, los cuales como ya vimos no importa el idioma que se utilice todos los humanos al hablar utilizaremos sólo estos 5 actos.

Por tanto, la efectividad en la coordinación humana, y podríamos decir en la existencia humana, se base en la maestría que tengamos al utilizar estos actos lingüísticos. Cuando hablamos de una empresa, al igual que en los humanos, hablamos de una red compleja de conversaciones, donde la efectividad reside en la maestría que tienen sus interlocutores, empleados, colaboradores, proveedores y clientes, para intercambiar actos lingüísticos. Al igual que en la existencia humana, la existencia de las empresas se recrea a través del lenguaje, damos cuenta de su realidad y la modificamos a través del lenguaje. Qué es una visión, sino un acto declarativo en el cual buscamos genere cosas, que son los objetivos, sino promesas que hacen los empleados para llegar a una meta definida. De ahí la importancia de la Ontología del Lenguaje como una herramienta esencial en el devenir cotidiano dentro de una organización.

Hasta la próxima!

Deja un comentario