Las claves del estrés laboral

¿Qué es el estrés laboral?

Es un tipo de estrés que se da en el ámbito laboral y que afecta al bienestar físico y psicológico de las personas que lo padecen.

El estrés es la segunda causa de baja laboral en la Unión Europea, afectando anualmente a cuarenta millones de trabajadores. Este dato ha promovido en algunas organizaciones la aplicación de programas de prevención de estrés sin embargo queda todavía un camino importante por conquistar en el ámbito de la salud laboral.

¿Tengo estrés laboral?

Las personas que padecen estrés sienten alterados sus estados emocionales y pueden desencadenar signos fisiológicos como: molestias del aparato digestivo, dolores de cabeza, insomnio, taquicardia, agotamiento, sudoración, trastornos musculares y de los aparatos digestivo y cardiovascular, así como alteraciones en el sistema inmune. A nivel motor y de conducta: hablar rápido, temblores, tartamudeo, imprecisión al hablar, precipitación a la hora de actuar, explosiones emocionales, voz entrecortada, comer excesivamente, falta de apetito, conductas impulsivas, risa nerviosa y bostezos frecuentes.

Entre los efectos psicológicos negativos se encuentran: la preocupación excesiva, la incapacidad para tomar decisiones, la sensación de confusión, la incapacidad para concentrarse, la dificultad para mantener la atención, los sentimientos de falta de control, la sensación de desorientación, los frecuentes olvidos, los bloqueos mentales, la hipersensibilidad a las críticas, el mal humor, la mayor susceptibilidad a sufrir accidentes y el consumo de tóxicos.

¿Cómo se genera el estrés laboral?

Los riesgos psicosociales —por ejemplo, tareas monótonas, alta intensidad de trabajo, plazos ajustados, desequilibrio entre la vida laboral y personal, violencia y acoso del público o de los compañeros— contribuyen al estrés laboral.

Hay varios factores que pueden provocarlo:

Factor demanda y control.

Si se produce una descompensación entre la demanda de trabajo (alta exigencia) y un bajo control del trabajador sobre el mismo, por ejemplo, tiempos irracionales en los que se deben finalizar las tareas.

Factor de apoyo social.

Un nivel alto de apoyo social en el trabajo disminuye el efecto del estrés, mientras un nivel bajo lo aumenta. El apoyo social que proviene tanto de los superiores como de los compañeros es un factor determinante para reducir el estrés aun teniendo una alta exigencia con bajo control sobre el trabajo.

Factor de recompensa ante el esfuerzo.

Cuando el trabajador realiza un gran esfuerzo ya sea por una alta motivación personal o por una alta demanda de lo externo espera recibir una compensación al esfuerzo, cuando se rompe este equilibrio entre esfuerzo y recompensa surgen reacciones emocionales de tristeza, enfado, frustración, sensación de abandono, inseguridad, etc. que mantenidas en el tiempo desembocan en estrés.

Las personas esperan tres tipos de recompensas fundamentales: dinero, estima, y control del status. El estrés laboral se produce porque existe una falta de equilibrio entre el esfuerzo y la recompensa obtenida.

¿Qué se puede hacer para prevenir o reducir el estrés laboral?

Si actualmente las condiciones de la organización suponen riesgo de estrés las siguientes recomendaciones son muy eficaces para reducirlo:

Tomarse un descanso. Si se detectas aumento del estrés, mal humor, aumento de la tensión en algún momento del día, un descanso puede ayudar a refrescar la mente. Una caminata breve o un refrigerio saludable serán de gran ayuda. Si no se puedes abandonar el espacio de trabajo en ese momento, cerrar los ojos y respira profundamente (aprende técnicas de relajación/ respiración) permite aumentar niveles de oxígeno en sangre.

Revisa las funciones de tu puesto. Quizá las funciones del puesto están desactualizadas, esta revisión puede ayudarte a sentir una mayor sensación de control o bien a negociar delegación de funciones, en caso de que la carga sea excesiva.

Marca metas razonables. En la media de lo posible no aceptar más carga de trabajo de lo razonable establece expectativas más realistas entre tu jefe y compañeros y tú. Estar al tanto de lo que puedes conseguir todos los días puede ser útil.

Rebaja la auto-exigencia. En ocasiones nuestros hábitos y nuestro carácter imprimen una presión inconsciente a nuestro día a día, observa que tareas no son importantes o urgentes y agéndalas de manera más objetiva.

Aprende técnicas de gestión del tiempo. Comienza todos los días por crear una lista de pendientes. Califique estas tareas en orden de importancia y resuélvelas de arriba hacia abajo.

Márcate un espacio para disfrutar. Reserva un espacio en el día para hacer cosas que agradables, ya sea hacer ejercicio, practicar un pasatiempo, tomar un café tranquilamente, llamar a un amigo o ver una serie.

Aprovecha el tiempo libre. Vete de vacaciones o tómate tiempo regularmente. Incluso alejarse durante un fin de semana largo puede ayudar a ver con un poco de perspectiva. Descansar cada cierto tiempo es mejor que tomar todas las vacaciones juntas y no poder dividir los descansos a lo largo del año.

Desconecta del trabajo, ayúdate de las tecnologías. Los teléfonos móviles y el correo electrónico pueden hacer que sea difícil desconectarse del trabajo. Ponte límites, como apagar tus dispositivos durante la cena o a partir de determinada hora.

Aprende otras maneras de manejar el estrés. Existen muchas otras formas de manejar el estrés, incluso hacer ejercicio regularmente y utilizar técnicas de relajación.

Deja un comentario