La Hiperexigencia no es rentable. ¿Inviertes tu tiempo de forma inteligente o eres perfeccionista?

 

El fin de la hiperexigencia es hacer las cosas perfectas, aspirar a hacer más y mejores cosas.

El fin de la hiperexigencia es hacer las cosas perfectas, aspirar a hacer más y mejores cosas.

Existe un reconocimiento social y profesional hacia este tipo de hábito, de hecho, los padres desean que sus hijos lean lo antes posible, que escriban mejor que sus compañeros, también que sean deportistas, que se diviertan y que sean muy sociables, sobre todo que tengan afán de superación. Esto está muy bien si logramos tener medida de la realidad y comenzamos a poner grados de calidad a las cosas importantes.

 

Soñar con hacerlo todo perfecto es una fantasía infantil y es también un monstruo que se come tu autoestima. Además, es un peligroso compañero de viaje para tu salud emocional; en la hiperexigencia está la madre de alteraciones emocionales como la ansiedad, estrés, obsesión, la tristeza y la ira.

¿Cómo saber si eres Hiperexigente – Perfeccionista?

 

Si tienes alguno de los siguientes estados emocionales o comportamientos, puedes ser demasiado perfeccionista:

  • Sientes ansiedad y estrés en tu vida diaria.
  • Eres pesimista.
  • Tienes que controlar todo.
  • Te obsesionas demasiado con las cosas.
  • Te hundes por pequeños fracasos.
  • Tu autoestima está condicionada: si triunfas te valoras, si fracasas te desprecias.
  • Insatisfacción vital, para ti nunca es suficiente.
  • Te exiges demasiado a ti mismo/a y a los demás.
  • Te comparas con los demás continuamente.
  • Sientes ansiedad y estrés en tu vida diaria.
  • Trabajas demasiado, no te tomas tiempo para descansar.
  • Evitas situaciones en las que no te sientes totalmente seguro/a, por ejemplo, dejas de presentarte a una reunión en la que no pierdes nada si no llevas todo perfectamente preparado.
  • Te importa demasiado la opinión que los demás tienen de ti y eso condiciona tu vida.

 

El perfeccionismo puede ser una trampa para el progreso, sin embargo, hacer las tareas suficientemente bien (sin quedarte atrapado en el perfeccionismo) te permite avanzar y por tanto genera más satisfacción personal.

Origen del perfeccionismo

Quieres evitar las críticas, sueñas con logros poco realistas, te pones metas muy grandes, te aterra obtener malos resultados y te comparas con otras personas.

 

Consecuencias

Nunca lograrás una buena autoestima si estas enfocado a lo que falta constantemente, tampoco si abundan los pensamientos negativos, si es así  tenderás a postergar tareas y será difícil trabajar en equipo, finalmente si persistes en mantener ese hábito tendrá repercusiones en tu salud; como consecuencia de la ansiedad y el estrés tales como insomnio, enfermedades digestivas y/o cardíacas.

Es un hábito ineficiente que conlleva muchos riesgos para el rendimiento y la salud, se hace necesario combatir objetivamente la hiperexigencia.

 

La fórmula para salir del hábito

Es evidente que un cirujano ha de hacer un trabajo minucioso y perfecto, nadie quiere que en su operación se olvide ni un detalle y se hace necesario un trabajo de alta calidad en el momento de la cirugía, sin embargo si este mismo médico si se exige ser extraordinariamente amable con sus pacientes, atender a más de lo que realmente puede, dar lo mejor de sí mismo en cada consulta sin descanso, probablemente este nivel de exigencia tarde o temprano no le permita dar lo mejor de sí mismo en el momento crucial de la cirugía.

Se hace necesario identificar que tareas son realmente importantes que requieren más calidad y cuáles no.

Antes de hacer cualquier tarea sigue estos pasos:

 

Paso 1: califica de 1 a 10 la importancia de la tarea. Puedes calificar la importancia respondiendo a esta pregunta ¿si esto no sale bien qué consecuencias tiene? Ejemplo si esta reunión de equipo no llevo el 100% de los datos qué ocurrirá? ¿Si no preparo la reunión de negociación con proveedores que ocurrirá? Mide las consecuencias de las tareas y te darán el grado de importancia.

Paso 2: califica de 1 a 10 la calidad que debe tener esa tarea, siendo de 1 a 4 una baja calidad de 5 a 7 una calidad media y de 8 a 10 una calidad alta, esta puntuación solo es para trabajos cuyas consecuencias son nefastas en tu vida.

 

Quedaría un esquema similar a este:

 

Si la importancia es baja y la calidad alta me comporto con  HIPEREXIGENCIA, es decir hay muchas tareas que las hago con gran calidad aunque tengan baja importancia.

Es decir, estas dedicando mucha energía a algo irrelevante que puedes dedicar a otras tareas importantes o a disfrutar de personas o experiencias con las que puedas disfrutar, poder disfrutar es todo un reto para el exigente, pero solo así logrará mejorar sus resultados.

Ahora simplemente marca en tu agenda al lado de cada tarea una puntuación para importancia y otra para calidad.

Por ejemplo:

Enviar un correo al proveedor para concertar entrevista 6/4, esto significa es importante 6 porque quiero dar una buena imagen de la compañía y la calidad del correo puede ser 4 porque con el correo estándar que tengo es suficiente.

Después de aplicar esta calificación en tu agenda observa ¿Inviertes más calidad de la necesaria en tares irrelevantes?, si es así felicidades ya sabes dónde rebajar la exigencia.

Te aseguro que así avanzarás más, estarás más motivado y cuidarás de tu salud.

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