La Cultura Saludable y el Compromiso

 

Tal como lo hemos comentado en artículos anteriores, las organizaciones exitosas y productivas necesitan que sus empleados estén comprometidos con los objetivos organizacionales y se sientan constantemente retados a emprender actividades innovadoras que vayan más allá de lo exigido por las funciones de sus puestos.

 

En la medida que los empleados realizan un balance positivo entre lo que aportan a la empresa y lo que reciben de ella, su aporte es el compromiso. ¿Y cómo ocurre esto ? Los individuos en la  organización hacen una evaluación de su situación en función de sus valores y objetivos, ésta   genera un curso de acción según el  peso que le asigne a ese valor y se producirá el comportamiento correspondiente. Por tanto, en la medida que exista mayor congruencia entre los valores y principios de la empresa y los individuos, mayor será su compromiso e involucramiento.

 

Dado que las empresas deben asegurar su subsistencia en el tiempo, será necesario velar por la satisfacción del trabajador, pues ocupa un lugar preferente en los resultados. La percepción negativa o positiva de los trabajadores influye en la relación que estos adopten con la organización, en su nivel de compromiso y productividad. De este modo, cuando las personas se sienten integradas a un equipo de trabajo, en un adecuado clima laboral, poseedores de las competencias adecuadas para desarrollar sus labores, adecuadamente recompensados y reconocidos,  generarán los resultados empresariales esperados. Evidentemente los trabajadores deberán comprender que para alcanzar el progreso y el bienestar individual que esperan en la organización será necesario elevar el rendimiento y la productividad.

 

¿Cómo logramos determinar el grado de alineación entre los objetivos de la empresa y las metas individuales de los empleados?

 

Evaluando y analizando, para ello nos permitimos sugerir comenzar por asegurarnos que disponemos de  la información actualizada acerca de la percepción  del entorno psicosocial del trabajo. Este entorno incluye la organización del trabajo, la cultura de la empresa, las actitudes, creencias y prácticas cotidianas que inciden en el bienestar físico y mental del trabajador y aquellos elementos que pueden causar estrés emocional y/o mental. Las relaciones de los empleados con los supervisores, la participación en la toma de decisiones y el valor de sus aportes al éxito organizacional, son determinantes para una adecuada comprensión del desempeño general.

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