Deja de correr y avanza

Levantarse por la mañana, preparar el desayuno, atender a la familia, ir al trabajo, salir con los amigos, ir a correr, viajar por trabajo o por ocio, hablar en público, asistir a una reunión, organizar planes familiares, coger el metro o el bus, son situaciones del día a día, pero se convierten en una carrera sin fin para las personas que huyen de sí mismas.

Un exceso de racionalidad haciendo caso omiso de las emociones y de las reacciones de nuestro cuerpo físico limita nuestro  inmenso potencial. Viajamos más que nunca a cualquier parte del mundo, incluso conocemos algunos de los misterios del universo, sin embargo, hay personas que escapan continuamente del contacto consigo mismas, llenando sus horas con trabajo, actividades, adicciones, etc. cuando estas distracciones terminan se hace el silencio los miedos aparecen con más fuerza y con ellos las emociones no resultas. Así comienza una carrera sin fin cuya meta final no sabemos cuál es.

Hemos aprendido a ser valientes para afrontar los retos de la vida, pero los “fantasmas internos” están por descubrir.

El gran filósofo, Byung-Chul Han, autor de La sociedad del cansancio (Ed. Herder), abandera la necesidad de recuperar nuestra capacidad contemplativa para compensar nuestra hiperactividad destructora.

Las emociones, las sensaciones, los mensajes del cuerpo, los pensamientos y la voz de la intuición aportan información de donde estás y hacia donde deseas dirigirte, no es extraño que las personas más desconectadas de sí mismas sientan sensación de vacío y desconcierto, han perdido una parte importante de la vida, la experiencia que trascurre dentro mientras vamos avanzando en la vida.

Ignorar las emociones, considerarlas inferiores a la razón, la dificultad para identificarlas por su naturaleza invisible e instantánea,  provocan con el paso del tiempo el aumento de casos de ansiedad y estrés que afectan a más población y comienzan a más temprana edad.

Las emociones que se despiertan indican como estamos viviendo algo, bien utilizadas aumentan el bienestar con la vida, resuelven situaciones y mejoran las relaciones con los demás.

“Cada día sabemos más y entendemos menos” (A. Einstein)

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