Construir un cerebro feliz es posible

Según el Dr. Rick Hanson (Neuropsicólogo de la U.C. Berkley) el cerebro tiene un sesgo negativo según el cual tiende a prestar atención y memorizar los aspectos de la vida más negativos. Propone compensar este imán del cerebro hacia lo negativo creando circuitos neuronales cuyo código albergue información positiva.

Imagina que tu mente es un jardín. De entrada, puedes mirarlo y ver con objetividad las malas hierbas y las flores sin juzgar ni cambiar nada. Otra posibilidad es arrancar las malas hierbas a fuerza de reducir las experiencias negativas. Y en tercer lugar, podrías cultivar más flores si haces que aumenten las positivas.

Solo hay tres formas de emplear tu mente de un modo productivo: dejar estar, dejar partir, dejar entrar

Deja ser a tu mente como es, limítate a observar tu experiencia. Hasta ahora resistirte, reaccionar  o pelearte con ella no te ha servido para avanzar todo lo que deseas. La simple atención que lo acepta todo como un observador sin juicio aporta alivio y perspectiva.

¿Puedes recordar alguna conversación con tu confidente al que confiaste tus más miserables sentimientos o acciones y que escucho con amorosa compresión? Observa lo reconfortante que es, como sientes que baja la presión del dolor interno. Proponemos que trabajes para ser tú  tu más amoroso, fiel y firme amigo.

Contemplar la mente es el primer paso necesario para saber que hierbas tenemos en el jardín pero no es suficiente. El mero hecho de ser testigos del estrés, las preocupaciones, la irritabilidad o la tristeza no necesariamente los erradicarán. El cerebro adquirió en su evolución la facultad de aprender admirablemente de las experiencias negativas, a base de almacenarlas en estructuras neuronales de larga duración.

Contemplar la mente tal como es no bastará para que crezcan la gratitud, la compasión, la alegría, el entusiasmo, la fuerza de voluntad, la sinceridad, la creatividad ni muchas otras cualidades deseables, ya que todas ellas dependen para su existencia de estructuras neuronales subyacentes, que no cobran vida por sí solas.

Cuando ocurre algo difícil de aceptar o desagradable – cuando llega una tormenta a tu jardín–, las tres maneras de emplear la mente forman una secuencia natural, paso a paso:

Primero, permanece con la experiencia; da un paso atrás y obsérvala; acéptala por lo que es, aunque sea dolorosa.

En segundo lugar dejar partir, cuando sientas que es el momento –que podría ser al cabo de unos segundos en el caso de una preocupación familiar o al cabo de meses o años si se trata de la pérdida de un ser querido–, empieza a dejar que partan cualquier sentimiento o sensación negativos; por ejemplo, relaja el cuerpo para reducir la tensión.

Y en tercer lugar reemplaza por algo positivo, nuevamente cuando sientas que ha llegado el momento, tras haberte desprendido en parte o totalmente de lo negativo, reemplázalo por algo positivo; podrías recordar, por ejemplo, aquellas acciones, sentimientos que te gustan de ti,  y permanece luego con esa experiencia durante diez o veinte segundos. Además de hacerte sentir bien en el momento, este tercer paso te reportará beneficios duraderos, pues cuando cultivas recursos interiores, no solo siembras flores en tu mente, sino que edificas estructuras en tu cerebro. Lo que haces es cultivar la felicidad.

 

Fuente: HANSON, RICK. CULTIVA LA FELICIDAD (Spanish Edition)  Sirio.

 

 

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